ENSALADA DE COUS COUS

abril 26, 2008

3 TENTACIONES

Hoy el horno no está para bollos. Pero ni para bollos, ni para pan ni para bizcochos. Para nada.


Tenemos un día muy caluroso. Mi casa está cerrada a cal y canto. Polvo en suspensión, aire caliente casi irrespirable,… El termómetro en la terraza está marcando 33º y casi me bizcocho cuando estuve recogiendo la ropa. Es la calima.


Deberíamos o mejor dicho, debería estar ya acostumbrada a este tiempo, pero no es posible. Cada vez que la calima llega a las islas me pasa lo mismo. Paso los días en casa con todo cerrado para poder mantener el fresco, que me ayude a levantar un poco el ánimo. Este tipo de calor me tumba. Hace que no tenga ganas de nada. Ni tan siquiera de cocinar.


Pensando andaba yo en que hacer de comer, algo refrescante. No quiero ni encender la placa, ni la Thermomix, ni mucho menos el horno… Ensalada!!!


Y ya que este tiempo nos viene de África nada mejor que utilizar un poco sus hierbas e ingredientes habituales.


Ensalada de Cous-Cous


Ingredientes:


Cous-Cous de cocción instantánea (en cantidad suficiente)


Agua hirviendo (seguir las instrucciones del paquete en cuanto a la proporción según la cantidad de cous-cous a utilizar)


1 tomate


1 aguacate


1 lata de millo (maíz dulce)


Lechuga cortada en tiitas


2 huevos duros


Aceite de oliva virgen extra


1 cucharada de perejil seco


1 cucharada de menta seca


Ralladura de 2 limones


Sal


Elaboración:


Poner el cous-cous en un bol junto con las hierbas secas y la ralladura de los limones. Verter el agua hirviendo y añadir un chorrito de aceite de oliva virgen extra. Mover par que las hierbas y la ralladura se mezclen bien con el cous-cous y dejar reposar. Una vez que se haya absorbido toda el agua meterlo en la nevera para que se enfríe un poco.


Poner a cocer dos huevos en agua hirviendo y salada durante 10 minutos. Enfriar bajo el grifo. Pelar y cortar en cuartos.


Mientras tanto, lavar y cortar en cubos el tomate, hacer lo mismo con el aguacate.


Añadir el tomate y el aguacate cortados y la lata de millo al cous-cous. Rectificar de sal.


Servir sobre una cama de lechuga cortada en tiritas y aliñadas con un poco de sal, aceite de oliva y vinagre; y adornar con los cuartos de huevo duro.


Que se quite ya el calor!!

GALLETAS DE AVENA Y MANDARINA

abril 22, 2008

9 TENTACIONES

Esta semana nos toca galletas. El próximo reto con Bea también son unas galletas. No adelanto más, tendréis que esperar hasta el fin de semana para comprobarlo. La verdad es que mis retos con Bea son de lo más divertido y de paso hacemos recetitas de nuestros libros, porque la verdad sea dicha, ¿cuántos libros tenemos de los que no hemos hecho ni una sola receta? Ahora mismo tengo 4 nuevos libros a los que pienso sacarles un buen partido. Seguramente no siga sus recetas al pie de la letra pero me pueden servir de inspiración. Tengo en mente varios proyectos.

¿Por qué galletas? Creo que son fáciles de hacer y en casa las podemos hacer de manera más saludable. Es cierto que las galletas contienen importantes cantidades de mantequilla y de huevos, pero prefiero la mantequilla a esas grasas vegetales que suelen poner los fabricantes de galletas, sin especificar el tipo, siendo en la gran mayoría de los casos aceites de coco o de palma, mucho más baratos y mucho más nocivos para nuestra salud.


Afortunadamente, las marcas de galletas puramente españolas se preocupan más por nuestra salud y cada vez más, incorporan grasas cardiosaludables (como el aceite de girasol o el de oliva), a las recetas de sus galletas. Esa es una de mis asignaturas pendientes pero que probablemente trataré con más profundidad en los Desayunos Saludables. Quiero encontrar la receta de galleta ideal para sustituir la mantequilla por aceite de girasol o de oliva.


¿Y por qué galletas de avena? Hace unos cuantos sábados fui con una de mis compañeras de foro, Vanessa, a visitar los supermercados del sur de la Isla. Estuvimos en uno cuyos productos son 100%alemanes y entre varias cosas, compré un paquete de copos de avena. No es que en las cadenas de supermercados nacionales no haya, la diferencia entre ambos, está en el precio.


Generalmente cuando compro algún producto que no suele ser habitual en mi lista de la compra, busco después recetas para utilizarlo. Buscaba algo dulce y encontré recetas de pan de avena con melaza, barritas de cereales, galletas de avena con frutos secos, con chocolate,…


Me decanté por estas con mandarina, aunque la receta original es con naranjas, porque me encanta el sabor de todos los cítricos. Creo que soy adicta al sabor ácido de los cítricos porque me encanta que las naranjas sean agrias y cuanto más mejor, y si no lo son, suelo exprimirles el zumo de medio limón. A mi parecer, aportan una sensación fresca a todas las elaboraciones en las que intervienen.


Estas galletas quedan muy crujientes y son el acompañamiento perfecto a un buen vaso de leche fría.




Galletas de Avena y Mandarina

Recetas del blog Cakes in the City

Ingredientes:


100 gr de mantequilla


200 gr de azúcar


Ralladura de una mandarina


140 gr de harina


½ cucharadita de bicarbonato o de levadura química


¼ cucharadita de sal


80 gr de copos de avena


1 ó 2 cucharadas soperas de zumo de mandarina, si fuese necesario



Elaboración:


Precalentar el horno a 180º C. Con la ayuda de una batidora eléctrica, mezclar la mantequilla y el azúcar hasta obtener una mezcla blanquecina y cremosa. Añadir la ralladura de mandarina y mezclar durante unos 30 segundos más.


En un bol aparte, tamizar la harina, la sal y la levadura o el bicarbonato. Incorporar los ingredientes secos a la mezcla de mantequilla y azúcar y mezclar hasta que la harina esté completamente incorporada. Añadir los copos de avena y el zumo de mandarina si fuese necesario, en el caso de que la masa quedase un poco seca.


Dividir la mezcla en 20 bolas, colocarlas sobre papel de horno, separadas entre sí unos 5 cm.


Hornearlas unos 10 minutos.


Sacar la bandeja del horno y dejar enfriar las galletas sobre una rejilla.


Se conservan hasta 1 semana en un recipiente hermético.

PANE SICILIANO

abril 21, 2008

4 TENTACIONES


Aunque con un poco de retraso, les muestro los resultados de mi segundo reto con Bea. Esta vez el reto lo propuse yo. Me apetecía hacer pan, amasarlo, hornearlo… sin utilizar ni la Thermomix ni la panificadora, que es lo que uso semanalmente para hacer el pan de molde.


Elegí por ello el libro de Peter Reinhart, El aprendiz de panadero. Es un libro que te explica muy bien cuáles son los procesos y fases por los que debe pasar una masa para convertirse en un buen pan. Hacer un buen pan en casa no es tan difícil, aunque laborioso.


¿Porqué entonces este Pane Siciliano? Sencillamente porque usa un prefermento y porque en su composición usa también la semolina o harina de trigo duro tan conocida por elaborar la pasta fresca.


En este reto no tuve dudas, ni tuve problemillas como en el anterior, el resultado fue el esperado.


Y mi casa olía como si fuera una panadería!!


Si quieres ver el Pane Siciliano de Bea, pincha aquí.


Pane Siciliano

Receta del libro, El aprendiz de panadero, de Peter Reinhart


Para la Pâte Fermentée:


140 gr de harina común

140 gr de harina de fuerza

5 gr de sal

1,5 gr de levadura instantánea

180-210 ml de agua a temperatura ambiente


Elaboración:


Mezclar las harinas, la sal y la levadura en un cuenco. Añadir 180 ml de agua, removiendo hasta que ligue y se obtenga una bola heterogénea, de modo que sea ni demasiado pegajosa ni demasiado rígida.


Espolvorear la superficie de trabajo con harina y colocar la masa encima. Amasar de 4 a 6 minutos o, hasta que la masa quede suave y maleable, adherente pero no pegajosa. Si tienes un termómetro de sonda, puedes comprobar su temperatura interior que debe ser entre 25-27º C.


Engrasar ligeramente un cuenco con aceite y pasa la masa al cuenco, moviéndola para que toda la superficie quede engrasada. Cubre el cuenco con film y déjala fermentar a temperatura ambiente una hora, o hasta que adquiera un tamaño 1 ½ veces el original.


Retira la masa del cuenco, amásala suavemente para que pierda aire y vuelve a dejarla en el cuenco. Cúbrelo con film y mételo en la nevera. Déjalo toda la noche. Puedes guardar la pasta hasta tres días, o hasta tres meses metida en una bolsa de plástico hermética y congelada.


Para el Pane Siciliano:


450 gr de pâte fermentée


225 gr de harina de fuerza


225 gr de semolina


9 gr de sal


4 gr de levadura instantánea


30 ml de aceite de oliva


20 gr de miel


300-350 ml de agua templada (32-38º C)


Elaboración:


Sacar la pâte fermentée de la nevera una hora antes de hacer la masa. Cortarla en unos 10 trozos con la ayuda de una espátula de panadería o cuchillo de sierra. Taparla con un trapo limpio y dejarla reposar una hora para que se atempere.


Mezclar la harina de fuerza, la semolina, la sal y la levadura en un cuenco grande. Añadir los trozos de pâte fermentée, el aceite, la miel y 350 ml de agua. Mezclar con una cuchara grande hasta obtener una bola. Si la masa queda demasiado rígida, añadir agua cucharada a cucharada hasta que se integre toda la harina y la masa quede suave y maleable. Si parece que queda demasiado pegajosa, no te preocupes, se puede añadir más harina durante el amasado.


Echar harina sobre la superficie de trabajo, pon la masa encima y empieza a amasar. Añade harina en las cantidades necesarias para que la masa quede suave y adherente, pero no pegajosa. Amasar durante 10 minutos. Formar una bola. Engrasar con aceite un cuenco y pasa la masa al cuenco, haciéndola rodare para que se impregne bien. Tapa el cuenco con film de cocina.


Deja fermentar hasta que doble su tamaño.


Divide la masa en tres trozos iguales. Moldéalas como si fueran baguettes, alargando cada pieza unos 60 cm y procurando que la masa pierda el mínimo de aire posible. Luego desde ambos extremos a la vez, ve enrollándola hacia el centro, formando una S. forra una bandeja con papel de horno y espolvorea con semolina. Coloca las piezas sobre la bandeja, rocíalas de agua, espolvoréalas con semillas de sésamo y pulverízalas con aceite de oliva. Cubre la bandeja con film de cocina sin presionar.


Mete la bandeja en la nevera toda la noche.


Saca la bandeja de la nevera y deja que la masa se atempere un par de horas.


Calienta el horno a 250º C, con la rejilla en posición intermedia. Asegúrate de haber colocado una bandeja para la cocción con vapor. Mete las piezas de pan el horno y vierte una taza de agua templada en la bandeja para que cree vapor suficiente. Cierra el horno rápidamente. Pasados 30 segundos, pulveriza las paredes del horno con agua y cierra. Repite este proceso dos veces más. Baja la temperatura a 230º C.


Hornea durante 15 minutos. Pasado este tiempo, gira las bandejas 180º y hornea otros 15 minutos o hasta que tenga un dorado uniforme.


Sacar el pan del horno y ponerlo en un soporte de bandejas para que se enfríe durante 45 minutos antes de cortarlo.


Esta masa es excelente también para hacer pizzas, panecillos pequeños y palitos.

Anímate y hazla, su sabor es exquisito!!