SUGAR-TOPPED MOLASSES SPICE COOKIES

noviembre 24, 2008

43 TENTACIONES

He dicho en un par de ocasiones que me encanta hacer galletas, no sólo comerlas. Y me encantan las galletas con un toque adulto, es decir, no excesivamente azucaradas y con un toque especial, con canela, jengibre,.. Lo que hace diferente a estas gallestas es la adición de una pizca de pimienta negra, dándole un toque ligeramente picante...
Y parece que tanto Bea como yo nos estamos volviendo locas en hacer galletas, pero seamos sinceros, en este país hay muy poca tradición galleteril. Pongamos como ejemplo la más cococidas de las galletas, las galletas María. He buscado su receta por la red pero me es imposible encontrar una receta que se parezca a las galletas que compramos en el supermercado. Por eso si tienes la receta, te pido que me la mandes para probarla, me haría muchísima ilusión.
Pero volviendo a las galletas de este reto y a sus ingredientes. El allspice, es la pimienta de Jamaica que podemos encontrar en tiendas gourmet. El Lyle´s Golden Syrup, o como en mi casa siempre lo hemos conocido,la miel de la lata verde por el color de su envase, no tiene nada de miel aunque también se le denomine miel de caña, término más correcto si a lo que nos queremos referir es a la melaza, protagonista de esta receta junto con las especias.
El azúcar Demerara les proporciona un toque crujiente al ser un azúcar de grano grueso.De color claro, razón por la cual, lo elegí para rebozar las galletitas.
No se pueden imaginar el olor de la cocina mientras se horneaban.


Las Cookies de Bea, pincha aquí.


Sugar Topped Molasses Spice Cookies
Baking, from my home to yours, Dorie Greenspan. Pág. 77


260 gr de harina de todo uso
2 cucharaditas de polvos de hornear
1/2 cucharadita de sal
2 cucharaditas de jengibre molido
1/2 cucharadita de canela molida
1/4 cucharadita de allspice
Una pizca de pimienta negra recién molida
160 gr de mantequilla sin sa, a temperatura ambiente
200 gr de azúcar moreno
1 huevo grande

150 gr de azúcar Demerara para rebozar las galletas


Tamizar juntas la harina, el polvo de hornear, la sal, la canela, el jengibre, el allspice y la pimienta. Reservar.

En el bol de la amasadora, con el batidor plano, batir la mantequilla a velocidad media hasta que esté suave y cremosa. Añadir el azúcar moreno y el Golden Syrup y mezclar por espacio de 2 minutos, bajando lo que se queda en los bordes del bol con una espátula. Añadir el huevo y batir durante 1 minutos más. Reducir la velocidad a baja velocidad y añadir la mezcla de ingredientes secos, mezclando justo hasta que la harina y las especias desaparezcan. si queda algo de harina dispersa por el bol, mezclarla con la ayuda de una espátula, con esto, evitamos sobrebatir la mezcla. Debemos obtener una mezcla suave y cremosa.

Dividir la masa en dos porciones y envolver cada porción en film de cocina. Congelar 30 minutos o meter en el frigorífico durante 1 hora. (La masa se puede refrigerar durante 4 días o congelar por espacio de 2 meses).

Forrar dos bandejas de horno con un tapete de silicona o con papel de hornear. Precalentar el horno a 180º C.

Poner el azúcar demerara en un cuenco. Sacar la masa de galletas de la nevera y formar bolitas del tamaño de una canica. Rebozarlas en el azúcar y disponerlas sobre la bandeja, dejando entre ellas, un espacio de aproximadamente 4 cm. Meter las bandejas en el horno para que las bolitas vuelvan a endurecerse un poco, unos 15 minutos.

Sacar las bandejas, y con la ayuda de una superficie plana, por ejemplo, el culo de un vaso, aplastar ligeramente las bolitas, con esto ayudamos a darle la forma redonda que queremos.

Meter las bandejas en el horno y hornear 10 minutos.
Retirar la bandeja del horno, separar las galletas si se hubieran pegado, mientras estén calientes. Dejar enfriar las galletas sobre una rejilla.

Absolutamente deliciosas acompañadas de un buen café.

RUGELACH

noviembre 17, 2008

26 TENTACIONES

Estamos ante un nuevo reto semanal con Bea. Un reto que llevaba tiempo deseando hacer puesto que cada vez que abría el libro Essentials of Baking, de Williams-Sonoma, y veía la fotografía que ilustraba la receta, me parecían enormemente apetecibles. Pequeños bocados en forma de media luna, asemejando pequeños croissants, pero horneados ya rellenos.

Rugelach significa pequeños rollitos en Yiddish. Probablemente, sean las pastas judías más populares en Norteamérica. Originarias del Este de Europa y elaboradas con mantequilla, es en estados Unidos donde se añade a la masa la crema de queso.

Los Rugelach se toman por Hanukkah o Pascua Judía. La tradición se remonta a la Edad Media cuando se comían pasteles de queso o tortitas de queso durante los 8 días que dura Hanukkah, conmemorando de esta manera, la historia de Judith.
Como cuenta la historia, Judith le daba de comer queso al General Holofernes. Ésto, hizo que le entrase sed y Judith le dió de beber vino. Una vez que el General se encontraba saciado y mareado, ella pudo liberar a su pueblo. Supuestamente, desde entonces, las tartas de queso , las tortitas con nata agria e incluso los pequeños Rugelach se comen para conmemorar este capítulo de la historia de los judíos.

Simplemente deliciosos. Ese es mi veredicto. Una masa crujiente que se deshace en la boca. Hice pequeñas variaciones en la receta en cuanto al relleno. Media masa la rellené con una mezcla de chocolates y la otra porción de masa, la rellené a la manera más tradicional, con mermelada, en este caso de mango con vainilla y jengibre.
Los rugelach de Bea, pincha aquí.
Y tampoco se pierdan los rugelach del blog The Sweetest Thing.

Rugelach

360 gr de harina común de trigo
3 cucharadas soperad eazúcar blanca en granillo
1/4 cucharadita sal
250 gr queso de untar
250 gr mantequilla
60 gr nata agria
1 cucharada de extracto de vainilla


25 gr de chocolate de cobertura negro
25 gr de chocolate de cobertura con leche
25 gr de chocolate de cobertura blanco
50 gr de nueces

75 gr mermelada de mango con vainilla y jengibre
30 gr pasas (yo lo sustituí por orejones)
30 gr nueces picadas (yo lo sustituí por almendra en granillo)
1 cucharada de nata líquida
4 cucharadas de azúcar con ½ cucharadita de canela

En el bol de la batidora mezclar la harina, el azúcar y la sal. Sin parar la máquina añadir el queso y la mantequilla hasta que se formen grumos (no queremos una masa uniforme, ni batir demasiado). Añadir la nata agria y el extracto de vainilla y mezclar justo hasta que esté incorporado.

Dividir la masa en 4 porciones. Hacer bolas con la masa, aplastarlas hasta que tengamos unos discos de aproximadamente 10 cm. de diámetro. Envolver cada uno de estos discos en papel film y refrigerar como mínimo 2 horas, o incluso toda la noche.

Precalentar el horno a 190º y preparar dos bandejas cubiertas con papel de hornear. Trabajaremos uno de los discos cada vez, y hay que hacerlo con rapidez para que no se caliente la masa. Estirar el disco de la masa con un rodillo hasta conseguir que tenga un diámetro de 25 cm. Con un cortador, dividir el disco en 4 porciones, y después volver a cortar cada cuarto en dos, de modos que nos quedan 12 triángulos.

Colocar una cucharadita de mermelada y almendras picadas, en el extremo más ancho de cada triángulo. Enrollar los triángulos, bien apretaditos desde la parte mas ancha hacia la más estrecha.Cuando los coloquemos en la bandeja de hornear les daremos forma de media luna y los pondremos con una separación de 2,5 cm.

Pintar cada Rugelach con un poco de nata y espolvorear con el azúcar aromatizado con canela. Repetir esta operación con los otros tres discos que teníamos reservados, pero solo hornear dos discos a la vez. Hornear durante 20 ó 25 minutos o hasta que las bases y los bordes estén doraditos.

Dejar reposar durante 5 minutos en la bandeja antes de pasar los Rugelach a una rejilla para que se enfríen completamente.

Se conservan en un recipiente hermético a temperatura ambiente hasta 4 días.

MERMELADA DE CALABAZA, NARANJA Y CIRUELAS

noviembre 10, 2008

39 TENTACIONES
Parece mentira pero el Mes de la Calabaza, ha llegado a su fin. Con ésta, son 6, las recetas que he presentado y aunque me hubiera gustado mostrarles más, por falta de tiempo a la hora de probar las recetas no ha podido ser.

Pero he descubierto la gran versatilidad que esta hortaliza nos ofrece tanto en platos dulce como en delicias saladas. No sería extraño, y dado que todavía queda otoño, que les mostrase otras recetas con calabaza que no me ha dado tienpo de probar para este especial.

También es verdad que era la primera vez que me proponía un reto de este tamaño. Personalmente, creo, que he superado la prueba. No voy a mentir y decir que ha sido un especial espectacular, pero me ha dado ideas para que el próximo año repita con más recetas de calabaza, o me anime a hacer algún que otro especial en el blog. Se aceptan sugerencias.

Si quieres ver y probar el resto de las recetas con calabaza de este especial...


Y aprovecho para decirles que Delicias y Tentaciones ya tiene mail propio, deliciasytentaciones(arroba)yahoo(punto)es. Espero que me llenen la bandeja de entrada con comentarios, críticas, sugerencias,...

Y la receta de hoy...

Mermelada de Calabaza, Naranja y Ciruelas

600 gr de calabaza en trozos pequeños
300 gr de ciruelas rojas cortadas en trozos pequeños
200 ml de zumo de naranja
400 gr de azúcar blanco
1/2 cucharadita de pectina
1/2 cucharadita de pumpkin spice (canela, jengibre, nuez moscada y clavo)
Zumo de medio limón

Poner la calabaza, las ciruelas y el zumo de naranja en una olla grande. Añadir el zumo de limón y el azúcar en el que previamente habremos mezclado la pectina. Ponerlo al fuego, y cocer a fuego medio durante unos 40 minutos.

Retirar la espuma que nos vaya saliendo con la ayuda de una espumadera o cuchara. con esto conseguimos quitar las impurezas y que la mermelada no salga turbia, sino transparente.

Previamente, habremos limpiado y esterilizados los botes que vayamos a usar para la conservación de la mermelada. Verter la mermelada en ellos, todavía caliente y cerrarlos. Girarlos, darles la vuelta y dejarlos reposar sobre la tapa hasta que se enfríen por completo.

Guardar en la despensa, en un lugar oscuro hasta su utilización, que recomiendo que sea a partir de 1 mes después de su elaboración.

Una vez abierto, conservar en el frigorífico.