Londres bajo 0º. Borough Market.

enero 22, 2010

41 TENTACIONES
Para quién como yo, vive en un clima cálido donde frecuentemente el frío, la lluvia y no digamos la nieve, brillan por su ausencia, viajar durante el invierno supone todo un reto. Primero porque las maletas se te llenan enseguida de jerseys, abrigos, guantes y bufandas... dejándote poco espacio para los tesoros que puedas traerte a la vuelta. Y segundo, porque tal y como está el clima últimamente, te puedes encontrar en medio de una ola de frío polar que te cubra todo de nieve.


Nieve. Precisamente fue la nieve la que cubrió toda Inglaterra hace unos 15 días, justo después el día de Reyes. Habíamos elegido esa fecha para hacer una escapada de fin de semana. Fran no conocía Londres y a mi me apetecía mucho volver. Londres es mi ciudad, después de Las Palmas de GC, claro. Pero si tuviera que irme a vivir al extranjero, me podríais encontrar allí.

Tras la planificación, quedaban sabado y domingo para patear Londres. Algo difícil. A lo que hay que añadir la meteorología. Ah!! y me olvidaba que días antes había pillado una bronquitis de la que todavía me estoy reponiendo.


Bajar del avión y verlo todo cubierto de nieve fue mágico. Hacía un frío de espanto. Un frío que te helaba la cara y entumecía las manos... Lo más curioso, unos ingleses de vuelta de sus vacaciones, desafiaban los -6º de esa noche y continuaban vistiendo sus camisetas, pantalones cortos y chanclas. Olé por ellos!!

Resumiendo. Sábado por la mañana y tras habermos puesto un par de capas de ropa extra, salimos a por Londres. Nos dirigimos hacia el metro, parada de Tower Hill, imprescindible si queréis visitar la Torre de Londres, la casa de las joyas de la corona, y Tower Bridge, el puente levadizo sobre el Thames. Nuestra intención , recorrer la margen izquierda del río hasta llegar a Westminster Bridge.

Entre ambos puentes, el Borough Market, HMS Belfast, Tate Modern, Skakespeare`s Globe, Southwark Cathedral, Vinopolis, y la impresionate London Eye. Mi objetivo como food blogger no podía ser otro que el Borough Market.
Tras hacerle miles de fotografías al Tower Bridge y contemplar la catedral de Southwark, único edificio de estilo gótico de Londres, comenzamos a escuchar el típico sonido de los mercados abarrotados de gente. En el Jubilee Market se encuentran numerosos de puestos de comida ya preparada y de productos delicatessen.

Cocina libanesa, griega, vegetariana, argentina o turca. Cocina italiana con puestos en donde se vende una estupenda pasta fresca. Fragantes trufas de chocolate, mermeladas y conservas orgánicas, té y café procedentes de todos los puntos del planeta. Quesos italianos, franceses, españoles o ingleses. Dorados aceites de olivas y densos vinagres de Módena. Setas nunca vistas y tartas y pasteles.

Verduras, carnes, pescados y mariscos. Lavanda y vinos franceses. Ostras. Pies rellenos de carne y cerveza negra. Especias y productos españoles. Flores y panes. Embutidos italianos y parmiggiano reggiano. Empanadas argentinas y arepas venezolanas. Sopas y cremas... calentitas, calentitas. Muller wine. Bocatas de chorizo y comida china lista para llevar. Aceitunas kalamata y aliñás.

Todo esto, y seguramente más, es lo que os podéis encontrar en el Borough Market. A pesar de tener varias áreas cerradas por obras. Supongo que la organización de los JJOO en 2012, tiene algo que ver.

He visto Londres con otra cara, más bonita, más limpia...

Y para terminar, dos cosas.

La primera, el encuentro con Joana en Harrods, zona caliente. Tan ella, tan natural, tan inquieta, tan especial, tan española en Londres. En realidad, la conexión existe entre Bea, Joana y yo.

La segunda, Picadilly Circus a medianoche. Sin gente. Sólo los luminosos. Un saxofonista bajo ellos, que con su música llena toda la zona, desde Leicester Square hasta Oxford Street.

Y la nieve, siempre la nieve, cayendo sobre nosotros.

Un día de ¿invierno?, la playa y los más sabroso plátanos...

enero 19, 2010

38 TENTACIONES
Domingo. 17 de enero de 2010. 12:30 de la mañana. Paseo de Las Canteras. 27º de temperatura... y parece mentira que la semana pasada estuviese bajo 0º y hoy, me haya dado un agradable paseo por la playa, disfrutando del sol. Y mientras, la gran mayoría de Europa continúa muriéndose de frío.

Siempre se asocia el buen clima a las Islas, y hoy hemos tenido una buena prueba de ello. Siempre que hace buen tiempo, nuestra preciosa playa, Las Canteras se llena de gente. Gente que se baña en el agua cristalina, que camina con el agua del mar llegándole a las rodillas, que toma el sol, que hace deporte o que simplemente pasea por el paseo y se sienta en alguna terraza a tomarse un aperitivo.

Verdadero pulmón de la ciudad, la playa ofrece un sinfín de actividades que realizar, sobretodo acuáticas.

El clima subtropical que nos acompaña durante todo el año, permite el cultivo de numerosas frutas tropicales durante todo el año. El plátano, una de ellas, es además una de nuestras señas de identidad. Originario del sudeste asiático, el plátano llega a Canarias procedente de Guinea mediante la conquistas portuguesas de la costa de África y es llevado a América desde las Islas, por los españoles.

El plátano canario es pequeño, amarillo y pintón. Su piel se llena de numerosas pintas negras a medida que avanza en su maduración. Su pulpa, de color cremoso y su delicioso sabor, lo distinguen de la banana de los países tropicales. Personalmente... me pierden!! Soy capaz de comerlos de postre, acompañarlos de pan o que queso... Incluso, y lo confieso, me gusta acompañar una buena tortilla de papas con un buen plátano.

Probarlos, seguro que os encantarán como a mí.

Los banana cinnamon breads de Bea, aquí como siempre.


Banana Cinnamon Breads
Modern Classics Book 2, Donna Hay


140 gr de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente
110 gr de azúcar
1 huevo
55 gr de almendra molida
195 gr de harina simple de trigo
75 ml de buttermilk, o en su defecto, la misma cantidad de leche mezclada con una cucharada de zumo de limón
3/4 cucharadita de levadura química

1/2 cucharadita de canela molida
1 ó 2 plátanos maduros, cortados en rodajas

Mantequilla derretida
Azúcar
demerara para espolvorear

Precalentar el horno a 180º.

Colocar la mantequilla y el azúcar en el bol de la amasadora, a la que le habremos puesto al batidor plano. Batir hasta obtener una mezcla cremosa y ligeramente pálida.

Añadir el huevo y mezclar bien. Añadir la harina, la levadura química, la almendra molida, el buttermilk o la leche y la canela y mezclar

Engrasar con mantequilla y espolvorear de harina el molde elegido. Retirar la harina sobrante. Verter la mezcla, alisar la superficie con una espátula y colocar las rodajas de plátano por encima. Pincelar las rodajas de plátano con la mantequilla derretida y espolvorear el azúcar demerara.

Hornear durante unos 25 minutos o hasta que la superficie se vea dorada. Servir caliente o frío.

Cacao o chocolate?? Un brownie diferente para empezar el año!!

enero 04, 2010

33 TENTACIONES
Año Nuevo... nuevos retos con Bea!! Realmente he perdido la cuenta del tiempo que hace que Bea y yo no hacemos un reto. Los culpables... la organización del AIG 2009 y sus galletas!! No hablo por ella, pero al menos yo, los echaba de menos.

El año pasado, compramos una gran cantidad de chocolate a un mayorista pero lo habíamos usado muy poco. Bea sugirió que hiciéramos un brownie que le había encantado y que había visto en uno de sus libros de más reciente adquisición, el Modern Classics Book 2 de Donna Hay. Cuál fue nuestra sorpresa al comprobar que este brownie no llevaba chocolate, sino cacao en polvo...

En fin... tendremos que dejar el chocolate para otro de nuestros retos!!

Tengo que confesar que siento predilección por los brownies. Me gustan los bizcochos densos y que dejen un buen sabor a chocolate. Creo, además, que si tuviera una máquina de helados, uno de los primeros que haría, sería uno de vainilla con trozos de brownie de chocolate. La elección de Bea, me encantó desde el primer momento. Me gusta el olor que queda en la casa cuando se hornea chocolate.

De pequeña, nunca fui muy chocolatera. Es más, más bien podría decir que no me gustaba. Tan sólo cuando descubrí el chocolate negro (recuerdo que lo llamaba chocolate amargo), empecé a degustarlo con placer. Mi problema era que el chocolate con leche me resultaba demasiado dulce, casi empalagoso, lo que hacía que el chocolate no entrase en mis dulces favoritos.

Recuerdo que en ocasiones, sobretodo en verano y cuando volvíamos de la playa, antes de cojer la guagua para llegar a casa, pasábamos por la zona de golosinas de cierto gran almacén y nos comprábamos unas cajitas hexagonales de Lindt con 20 pastillas de chocolate 70% de cacao. Me las comía como si fuesen auténticos tesoros, me las racionaba, no quería que se acabaran...

Con este brownie me pasa lo mismo. Peor diría yo ya que está combinado con una de mis tartas favoritas, la tarta de queso.

Imprescindible... un cacao de excelente calidad!!

El chocolate cheesecake brownie de Bea, lo puedes ver aquí.

Chocolate Cheesecake Brownie
Modern Classics Book 2, Donna Hay

185 gr de mantequilla derretida y ligeramente fría
30 gr de cacao en polvo
175 gr de azúcar granulado
2 huevos
135 gr de harina tamizada

285 gr de queso crema, a temperatura ambiente
50 gr de azúcar granulado
1 cucharada de extracto de vainilla
2 huevos

Precalentar el horno a 160º. Engrasar con un poco de mantequilla un molde cuadrado y cubrirlo con papel de hornear. Pincelar un poco de mantequilla ablandada sobre la superficie. Reservar.

Derretir a fuego muy suave la mantequilla y dejar enfriar ligeramente. Colocar en un bol la harina, el azúcar, el cacao y la mantequilla derretida y batir hasta mezclar. Añadir los huevos y batir hasta obtener una masa liza y suave. Verter sobre el molde ya preparado.

Para hacer la capa de tarta de queso, batir el queso crema, el azúcar, el extracto de vainilla y los huevos hasta que se obtenga una mezcla uniforme.

Verter a cucharadas sobre la preparación anterior.

Hornear durante 45-50 minutos o hasta que la superficie esté ligeramente dorada. Dejar enfriar en el molde y cortar en porciones. Rinde 16 porciones.