Cómo hacer tu propia mermelada... y un sorteo!!

febrero 05, 2010

104 TENTACIONES
A estas alturas, creo que casi cualquier persona que le guste cocinar, ha hecho alguna mermelada casera. No quiero parecer una entendida en este tema, pero una de las que se me resistía era la mermelada de naranjas amargas. Nunca la había hecho. Tenía la impresión de que era más difícil de lo que es en realidad.

De las pocas cosas que me pude traer de mi viaje a Londres, fueron tres revistas de cocina. El motivo no fue otro que Ryanair y su política de restricción de peso en el equipaje de los pasajeros. Vamos, que llenamos las maletas de pesada ropa de abrigo sin dejar margen alguno para poder hacer muchas compras y traernos muchas más cosas, sobretodo productos relacionados con la cocina y la gastronomía.

Me sorprendió que dos de las tres revistas que compré, BBC GoodFood y delicious., hablasen de cómo hacer tu propia mermelada con naranjas amargas o Seville Oranges, como ellos las llaman. La mermelada de naranjas amargas es un gran clásico inglés. Su denominación, marmalade, tiene un curioso origen aunque no exento de polémica y de un gran componente de leyenda urbana.

Cuando estudiaba ingles, nos hicieron comprar un librito en el que aparecía numerosas historias y anécdotas relacionadas con el idioma y con muchas de sus palabras. Una de ellas era marmalade. Contaba el origen de la palabra y la relacionaba con Mary, reina de Escocia. Durante el viaje en barco que la llevaba desde Escocia hasta Francia, sufría de frecuentes indisposiciones gástricas que aliviaba con mermelada de naranjas. Los francese se referían a ella como Marie malade, que quiere decir, María está enferma.

Su origen se remonta al año 1480, cuando el término aparece por primera vez y actualmente y por influencia inglesa, el término mermelada se usa para designar cualquier confitura hecha con cítricos.

En cambio, en español, el término mermelada hace referencia a una confitura lisa, sin trozos de fruta.

Cada revista presentaba un método diferente de elaboración, pero yo me decanté por la que aparecía en la primera de ellas, BBC GoodFood. Me parecía ligeramente más fácil y las naranjas no se hervían enteras, cosa que me sorprendía.

Me salieron 6 estupendos frascos de mermelada de naranjas amargas. Mentalmente la repartí... un frasco para Bea, dos que me quedaré yo y con el que prepararé unos deliciosos muffins que os pondré más adelante, uno que le mandaré a Alicia, de amiloquemegustaescocinar, ya que está inmersa en la temporada cítrica de su blog, que coincide con su tercer aniversario.

Por si todavía no lo sabéis, está haciendo un concurso de recetas con cítricos y las 5 recetas ganadoras se llevarán sendos estupendos premios. También hará una recopilación con 15 de las mejores recetas y creará uno de sus maravillosos libros gratuitos.

Me quedan 2 frascos... Enviaré otro a Luisa y con el último..., haré un sorteo en el blog!!

Sí, un sorteo que incluye un frasco de mermelada de naranjas amargas totalmente casera, un termómetro y un embudo especial para mermeladas en acero inoxidable.

¿Qué hay que hacer para ganar este estupendo regalo? Simplemente tienes que dejar un comentario en esta entrada. Tienes de plazo hasta las 18 horas del día 7 de febrero de 2010. El ganador o ganadora, se anunciará al siguiente día. Se admiten comentarios anónimos, pero si eliges esta opción, recuerda dejar tu correo electrónico para que me pueda poner en contacto contigo en el caso de que seas el ganador o ganadora.

Suerte a todos!!



Mermelada de naranjas amargas
BBC GoodFood, February 2010 magazine

1 kg de naranjas amargas, bien limpias y cortadas a la mitad
1 limón
2 kg de azúcar blanco granulado

Partir las naranjas y el limón por la mitad. Exprimir el zumo de las naranjas y reservarlo. Cojer la pulpa y las pepitas de naranja que queden en el exprimidor y aprovechar también la que queda en las mitades de las naranjas. Exprimir el limón y unir su zumo al de las naranjas.

Tener preparado un trozo de muselina de unos 30x30 cm y un trozo de cordel. Colocar las mitades del limón, la pulpa y las pepitas de las naranjas en la muselina y formar un pequeño paquete con la ayuda del cordel. Dejar las puntas del cordel largas, de manera, que al que querer retirar el mismo, nos sea más fácil.

Cortar cada mitad de naranja en tres pétalos. Con la ayuda de un cuchillo afilado, hacer una juliana muy fina con las pieles. Colocar la juliana de piel de naranja en una cacerola, añadir el zumo de limón y de naranja, y el paquete con la pulpa y las pepitas. Añadir 2.4 litros de agua mineral. Tapar y dejar reposar durante toda la noche.

Al día siguiente y dejando el paquete en la cacerola, llevar a ebullición y dejar hervir al menos 1 hora a fuego suave, o hasta que las pieles estén tiernas y el líquido se haya reducido al menos un tercio. Retirar del fuego y dejar la bolsita de muselina dentro hasta que esté lo suficientemente fría para retirarla.

Meter un plato en el congelador.

Una vez que la podamos manipular sin quemarnos, exprimiremos la bolsita con nuestras manos para sacar todo el jugo posible. En este jugo es en donde se concentra la pectina, el ingrediente esencial para que la mermelada de naranjas amargas quede perfecta.

Añadir el azúcar a la cacerola y colocarla al fuego. Remover frecuentemente hasta que notemos que toda el azúcar se haya disuelto. No dejar que hierva hasta que el azúcar se haya disuelto perfectamente.

Llevar a ebullición lentamente. Una vez que lleve 10 minutos hirviendo, sacar el plato del congelador y poner una pequeña cantidad de mermelada en él. Dejar reposar unos segundos y coger una pequeña cantidad con la yema de los dedos. Si está pegajosa, está perfecta. Si no,dejarla hervir unos 10 minutos más y repertir la operación del plato. Otra manera de comprobar el punto de la mermelada es dejarla cocer hasta que alcance los 105ºC. Retirar con una cuchara las impurezas que se vayan formando en la superficie.

Verter en los frascos preparados para su conservación con la ayuda de un embudo.

Esta mermelada se conserva perfectamente durante 1 año en un lugar fresco, seco y oscuro. Una vez abierto, consumir en el plazo de un mes y guardar en el refrigerador.

Londres bajo 0º. Camden Town, Notting Hill y The Hummingbird Bakery.

enero 27, 2010

17 TENTACIONES
Domingo. Segundo día en Londres. Mas frío si cabe que el sábado. Desayuno copioso en el hotel para tener fuerzas durante la mañana y no sucumbir ante el frío. Otro día con la agenda planificada al milímetro, sin tiempo que perder, pero si que puedo decir, que esta vez la climatología se alió en nuestra contra.

Nos dirigimos hacia Notting Hill en bus, no en metro, puesto que la línea que nos dejaba allí estaba cerrada por obras. Había poco tráfico y la verdad es que es una pena recorrer Londres tan sólo bajo tierra. Disfrutamos de un estupendo paseo.

Notting Hill se puso de moda, tras estrenarse la película del mismo nombre, hace unos años. Tranquila zona residencial, es en una de sus calles más emblemáticas, Portobello Road, donde se concentran muchísimas tiendas vintage de todos los estilos. Ropa, complementos, muebles y objetos de decoración, viejos uniformes, menaje de loza e incompletas cuberterías de plata se agolpan a ambos lados de la calle.

Para mí era una zona nueva, tan solo conocida a través de la película. Pero no me decepcionó. Quizás hubiese deseado más tiempo y mejor clima para poder visitarla con más detenimiento. Y entre sus numerosas tiendas, una pastelería de visita obligada para todo food blogger, The Hummingbird Bakery.


Fundada por Tarek Malouf tras haber pasado un Día de Acción de Gracias en Carolina del Norte, quedó impresionado por las bakeries americanas, sobretodo por las neoyorquinas. En ellas veía cientos de cupcakes decorados, cupcakes que por aquel momento eran desconocidos en Londres.

The Humminbird Bakery es un negocio encantador. Nada más llegar y traspasar sus puertas, te encuentras con un fabuloso expositor lleno de sus variadas tartas y mostradores repletos de sus famosos cupcakes decorados. Decorada en blanco, rosa y chocolate, una de las cosas que más me gustó fue su cafetera italiana. Con un diseño vintage más propio de los años 60 que de la época actual, no paraba de preparar humeantes espressos, cafés americanos, chocolates o infusiones. Aprovechamos la ocasión para tomarnos algo calentito y reponernos un poco del intenso frío , y de paso, probar uno de sus estupendos cupcakes, en mi caso, el Red Velvet Cupcake. Fran, por su parte, se decantó por su brownie de chocolate. Riquísimos los dos!!

Ni que deciros que además, me traje su libro.


Tras abandonar The Hummingbird Bakery, decidimos no continuar por Notting Hill y dirigir nuestros pasos hacia Camden Town.


Centro de moda y de tendencias alternativas y muy dispares, Camden Town se ha convertido en un nuevo punto de referencia para todos aquellos que buscan lo último y más sorprendente. En sus calles y mercados nos podemos encontrar flamantes ejecutivos trajeados, punkies, muñequitas góticas o caballeros ataviados con sus bombines. Abierto 365 días al año, a excepción del día de Navidad. En sus calles puedes encontrar de todo... franquicias de firmas reconocidas, mercadillos en los que poder regatear, tatoos, y cientos de puestos callejeros de comida. A destacar, los de comida asiática, ya sea ésta china, tailandesa, japonesa o hindú.

Un verdadero placer para los sentido, sobre todo el gusto..., sin gastar muchas libras.

Londres bajo 0º. Borough Market.

enero 22, 2010

41 TENTACIONES
Para quién como yo, vive en un clima cálido donde frecuentemente el frío, la lluvia y no digamos la nieve, brillan por su ausencia, viajar durante el invierno supone todo un reto. Primero porque las maletas se te llenan enseguida de jerseys, abrigos, guantes y bufandas... dejándote poco espacio para los tesoros que puedas traerte a la vuelta. Y segundo, porque tal y como está el clima últimamente, te puedes encontrar en medio de una ola de frío polar que te cubra todo de nieve.


Nieve. Precisamente fue la nieve la que cubrió toda Inglaterra hace unos 15 días, justo después el día de Reyes. Habíamos elegido esa fecha para hacer una escapada de fin de semana. Fran no conocía Londres y a mi me apetecía mucho volver. Londres es mi ciudad, después de Las Palmas de GC, claro. Pero si tuviera que irme a vivir al extranjero, me podríais encontrar allí.

Tras la planificación, quedaban sabado y domingo para patear Londres. Algo difícil. A lo que hay que añadir la meteorología. Ah!! y me olvidaba que días antes había pillado una bronquitis de la que todavía me estoy reponiendo.


Bajar del avión y verlo todo cubierto de nieve fue mágico. Hacía un frío de espanto. Un frío que te helaba la cara y entumecía las manos... Lo más curioso, unos ingleses de vuelta de sus vacaciones, desafiaban los -6º de esa noche y continuaban vistiendo sus camisetas, pantalones cortos y chanclas. Olé por ellos!!

Resumiendo. Sábado por la mañana y tras habermos puesto un par de capas de ropa extra, salimos a por Londres. Nos dirigimos hacia el metro, parada de Tower Hill, imprescindible si queréis visitar la Torre de Londres, la casa de las joyas de la corona, y Tower Bridge, el puente levadizo sobre el Thames. Nuestra intención , recorrer la margen izquierda del río hasta llegar a Westminster Bridge.

Entre ambos puentes, el Borough Market, HMS Belfast, Tate Modern, Skakespeare`s Globe, Southwark Cathedral, Vinopolis, y la impresionate London Eye. Mi objetivo como food blogger no podía ser otro que el Borough Market.
Tras hacerle miles de fotografías al Tower Bridge y contemplar la catedral de Southwark, único edificio de estilo gótico de Londres, comenzamos a escuchar el típico sonido de los mercados abarrotados de gente. En el Jubilee Market se encuentran numerosos de puestos de comida ya preparada y de productos delicatessen.

Cocina libanesa, griega, vegetariana, argentina o turca. Cocina italiana con puestos en donde se vende una estupenda pasta fresca. Fragantes trufas de chocolate, mermeladas y conservas orgánicas, té y café procedentes de todos los puntos del planeta. Quesos italianos, franceses, españoles o ingleses. Dorados aceites de olivas y densos vinagres de Módena. Setas nunca vistas y tartas y pasteles.

Verduras, carnes, pescados y mariscos. Lavanda y vinos franceses. Ostras. Pies rellenos de carne y cerveza negra. Especias y productos españoles. Flores y panes. Embutidos italianos y parmiggiano reggiano. Empanadas argentinas y arepas venezolanas. Sopas y cremas... calentitas, calentitas. Muller wine. Bocatas de chorizo y comida china lista para llevar. Aceitunas kalamata y aliñás.

Todo esto, y seguramente más, es lo que os podéis encontrar en el Borough Market. A pesar de tener varias áreas cerradas por obras. Supongo que la organización de los JJOO en 2012, tiene algo que ver.

He visto Londres con otra cara, más bonita, más limpia...

Y para terminar, dos cosas.

La primera, el encuentro con Joana en Harrods, zona caliente. Tan ella, tan natural, tan inquieta, tan especial, tan española en Londres. En realidad, la conexión existe entre Bea, Joana y yo.

La segunda, Picadilly Circus a medianoche. Sin gente. Sólo los luminosos. Un saxofonista bajo ellos, que con su música llena toda la zona, desde Leicester Square hasta Oxford Street.

Y la nieve, siempre la nieve, cayendo sobre nosotros.