GALLETAS DE AVENA Y MANDARINA

abril 22, 2008

9 TENTACIONES

Esta semana nos toca galletas. El próximo reto con Bea también son unas galletas. No adelanto más, tendréis que esperar hasta el fin de semana para comprobarlo. La verdad es que mis retos con Bea son de lo más divertido y de paso hacemos recetitas de nuestros libros, porque la verdad sea dicha, ¿cuántos libros tenemos de los que no hemos hecho ni una sola receta? Ahora mismo tengo 4 nuevos libros a los que pienso sacarles un buen partido. Seguramente no siga sus recetas al pie de la letra pero me pueden servir de inspiración. Tengo en mente varios proyectos.

¿Por qué galletas? Creo que son fáciles de hacer y en casa las podemos hacer de manera más saludable. Es cierto que las galletas contienen importantes cantidades de mantequilla y de huevos, pero prefiero la mantequilla a esas grasas vegetales que suelen poner los fabricantes de galletas, sin especificar el tipo, siendo en la gran mayoría de los casos aceites de coco o de palma, mucho más baratos y mucho más nocivos para nuestra salud.


Afortunadamente, las marcas de galletas puramente españolas se preocupan más por nuestra salud y cada vez más, incorporan grasas cardiosaludables (como el aceite de girasol o el de oliva), a las recetas de sus galletas. Esa es una de mis asignaturas pendientes pero que probablemente trataré con más profundidad en los Desayunos Saludables. Quiero encontrar la receta de galleta ideal para sustituir la mantequilla por aceite de girasol o de oliva.


¿Y por qué galletas de avena? Hace unos cuantos sábados fui con una de mis compañeras de foro, Vanessa, a visitar los supermercados del sur de la Isla. Estuvimos en uno cuyos productos son 100%alemanes y entre varias cosas, compré un paquete de copos de avena. No es que en las cadenas de supermercados nacionales no haya, la diferencia entre ambos, está en el precio.


Generalmente cuando compro algún producto que no suele ser habitual en mi lista de la compra, busco después recetas para utilizarlo. Buscaba algo dulce y encontré recetas de pan de avena con melaza, barritas de cereales, galletas de avena con frutos secos, con chocolate,…


Me decanté por estas con mandarina, aunque la receta original es con naranjas, porque me encanta el sabor de todos los cítricos. Creo que soy adicta al sabor ácido de los cítricos porque me encanta que las naranjas sean agrias y cuanto más mejor, y si no lo son, suelo exprimirles el zumo de medio limón. A mi parecer, aportan una sensación fresca a todas las elaboraciones en las que intervienen.


Estas galletas quedan muy crujientes y son el acompañamiento perfecto a un buen vaso de leche fría.




Galletas de Avena y Mandarina

Recetas del blog Cakes in the City

Ingredientes:


100 gr de mantequilla


200 gr de azúcar


Ralladura de una mandarina


140 gr de harina


½ cucharadita de bicarbonato o de levadura química


¼ cucharadita de sal


80 gr de copos de avena


1 ó 2 cucharadas soperas de zumo de mandarina, si fuese necesario



Elaboración:


Precalentar el horno a 180º C. Con la ayuda de una batidora eléctrica, mezclar la mantequilla y el azúcar hasta obtener una mezcla blanquecina y cremosa. Añadir la ralladura de mandarina y mezclar durante unos 30 segundos más.


En un bol aparte, tamizar la harina, la sal y la levadura o el bicarbonato. Incorporar los ingredientes secos a la mezcla de mantequilla y azúcar y mezclar hasta que la harina esté completamente incorporada. Añadir los copos de avena y el zumo de mandarina si fuese necesario, en el caso de que la masa quedase un poco seca.


Dividir la mezcla en 20 bolas, colocarlas sobre papel de horno, separadas entre sí unos 5 cm.


Hornearlas unos 10 minutos.


Sacar la bandeja del horno y dejar enfriar las galletas sobre una rejilla.


Se conservan hasta 1 semana en un recipiente hermético.

PANE SICILIANO

abril 21, 2008

4 TENTACIONES


Aunque con un poco de retraso, les muestro los resultados de mi segundo reto con Bea. Esta vez el reto lo propuse yo. Me apetecía hacer pan, amasarlo, hornearlo… sin utilizar ni la Thermomix ni la panificadora, que es lo que uso semanalmente para hacer el pan de molde.


Elegí por ello el libro de Peter Reinhart, El aprendiz de panadero. Es un libro que te explica muy bien cuáles son los procesos y fases por los que debe pasar una masa para convertirse en un buen pan. Hacer un buen pan en casa no es tan difícil, aunque laborioso.


¿Porqué entonces este Pane Siciliano? Sencillamente porque usa un prefermento y porque en su composición usa también la semolina o harina de trigo duro tan conocida por elaborar la pasta fresca.


En este reto no tuve dudas, ni tuve problemillas como en el anterior, el resultado fue el esperado.


Y mi casa olía como si fuera una panadería!!


Si quieres ver el Pane Siciliano de Bea, pincha aquí.


Pane Siciliano

Receta del libro, El aprendiz de panadero, de Peter Reinhart


Para la Pâte Fermentée:


140 gr de harina común

140 gr de harina de fuerza

5 gr de sal

1,5 gr de levadura instantánea

180-210 ml de agua a temperatura ambiente


Elaboración:


Mezclar las harinas, la sal y la levadura en un cuenco. Añadir 180 ml de agua, removiendo hasta que ligue y se obtenga una bola heterogénea, de modo que sea ni demasiado pegajosa ni demasiado rígida.


Espolvorear la superficie de trabajo con harina y colocar la masa encima. Amasar de 4 a 6 minutos o, hasta que la masa quede suave y maleable, adherente pero no pegajosa. Si tienes un termómetro de sonda, puedes comprobar su temperatura interior que debe ser entre 25-27º C.


Engrasar ligeramente un cuenco con aceite y pasa la masa al cuenco, moviéndola para que toda la superficie quede engrasada. Cubre el cuenco con film y déjala fermentar a temperatura ambiente una hora, o hasta que adquiera un tamaño 1 ½ veces el original.


Retira la masa del cuenco, amásala suavemente para que pierda aire y vuelve a dejarla en el cuenco. Cúbrelo con film y mételo en la nevera. Déjalo toda la noche. Puedes guardar la pasta hasta tres días, o hasta tres meses metida en una bolsa de plástico hermética y congelada.


Para el Pane Siciliano:


450 gr de pâte fermentée


225 gr de harina de fuerza


225 gr de semolina


9 gr de sal


4 gr de levadura instantánea


30 ml de aceite de oliva


20 gr de miel


300-350 ml de agua templada (32-38º C)


Elaboración:


Sacar la pâte fermentée de la nevera una hora antes de hacer la masa. Cortarla en unos 10 trozos con la ayuda de una espátula de panadería o cuchillo de sierra. Taparla con un trapo limpio y dejarla reposar una hora para que se atempere.


Mezclar la harina de fuerza, la semolina, la sal y la levadura en un cuenco grande. Añadir los trozos de pâte fermentée, el aceite, la miel y 350 ml de agua. Mezclar con una cuchara grande hasta obtener una bola. Si la masa queda demasiado rígida, añadir agua cucharada a cucharada hasta que se integre toda la harina y la masa quede suave y maleable. Si parece que queda demasiado pegajosa, no te preocupes, se puede añadir más harina durante el amasado.


Echar harina sobre la superficie de trabajo, pon la masa encima y empieza a amasar. Añade harina en las cantidades necesarias para que la masa quede suave y adherente, pero no pegajosa. Amasar durante 10 minutos. Formar una bola. Engrasar con aceite un cuenco y pasa la masa al cuenco, haciéndola rodare para que se impregne bien. Tapa el cuenco con film de cocina.


Deja fermentar hasta que doble su tamaño.


Divide la masa en tres trozos iguales. Moldéalas como si fueran baguettes, alargando cada pieza unos 60 cm y procurando que la masa pierda el mínimo de aire posible. Luego desde ambos extremos a la vez, ve enrollándola hacia el centro, formando una S. forra una bandeja con papel de horno y espolvorea con semolina. Coloca las piezas sobre la bandeja, rocíalas de agua, espolvoréalas con semillas de sésamo y pulverízalas con aceite de oliva. Cubre la bandeja con film de cocina sin presionar.


Mete la bandeja en la nevera toda la noche.


Saca la bandeja de la nevera y deja que la masa se atempere un par de horas.


Calienta el horno a 250º C, con la rejilla en posición intermedia. Asegúrate de haber colocado una bandeja para la cocción con vapor. Mete las piezas de pan el horno y vierte una taza de agua templada en la bandeja para que cree vapor suficiente. Cierra el horno rápidamente. Pasados 30 segundos, pulveriza las paredes del horno con agua y cierra. Repite este proceso dos veces más. Baja la temperatura a 230º C.


Hornea durante 15 minutos. Pasado este tiempo, gira las bandejas 180º y hornea otros 15 minutos o hasta que tenga un dorado uniforme.


Sacar el pan del horno y ponerlo en un soporte de bandejas para que se enfríe durante 45 minutos antes de cortarlo.


Esta masa es excelente también para hacer pizzas, panecillos pequeños y palitos.

Anímate y hazla, su sabor es exquisito!!

BROWN BUTTER BLONDIES

abril 13, 2008

10 TENTACIONES

Pocas recetas de cocina, me han decepcionado tanto como ésta. Me explico. Bea y yo nos retamos a hacer estos Blondies hace 1 semana exactamente. Como comenté en el post de la mantequilla clarificada, tenemos el libro Essentials of Baking de Williams-Sonoma, y se nos ocurrió esta idea par así divertirnos un poco y cómo no, cocinar.

No sé que ha podido ser, creo que influyó el hecho de tener un gripazo alucinante pero lo que en principio parecía que iba a tener un resultado excelente, se torció.

Empecé como dice la receta, elaborando la beurre noisette, que es como llaman los franceses a este tipo de mantequilla por el fragante olor a avellana que desprende; y me olvidé de dejarla enfriar. La vertí directamente sobre la mezcla de azúcares, que se convirtieron rápidamente en una pelota. Intenté enfriar la mezcla lo más rápidamente posible, en un baño maría inverso, pero parece que no funcionó. Durante todo ese tiempo pensaba porqué se llamaría Blondie, si el resultado, dada la cantidad de azúcar moreno que lleva no iba a ser demasiado clarito.

Ahora, si lo comparamos con el Brownie, pues sí, es más claro que el Brownie. Después, a la hora de probarlo, tampoco su sabor me dijo mucho. Me recordaba a preparaciones hechas con toffe, ese caramelo denso al que se le añade nata líquida. Que conste que me gusta el toffe, pero no este Blondie.

Mientras preparaba durante toda la semana este reto con Bea investigué en internet sobre los Blondies. La gran mayoría de recetas que encontré, utilizan la mantequilla en su forma original, sin necesidad de clarificarla, y también la cantidad de azúcar es menor. Olvidé decir que me resultaron muy dulces.

Le envié un mail a Bea porque me desmotivé un poco. Tuvo que ser la gripe. En el libro aconsejan tomarlos con un vaso de leche fría o con helado. Probé, y mi impresión ha cambiado un poco. Creo que repetiré los Blondies, pero no la receta. Haré una de las que he encontrado por Internet, en concreto en la web de Martha Stewart. No clarifica la mantequilla, la cantidad de azúcar es menor y las avellanas se las añade, junto con un poco de chocolate. Suena mejor.

Ya les contaré!!


Brown Butter Blondies
Receta extraída de Essentials of Baking, Williams-Sonoma

Ingredientes:

235 gr de harina normal
1 cucharadita de levadura química
½ cucharadita de sal
155 gr de mantequilla clarificada
220 de azúcar moreno
125 gr de azúcar moreno
2 huevos grandes
2 cucharaditas de extracto de vainilla
1 cucharada sopera de zumo de limón
Azúcar glacé para decorar

Elaboración:

Sacar la mantequilla clarificada del frigorífico y calentarla en una sartén a fuego bajo, hasta que esté ligeramente marrón y fragante, alrededor de unos 6 minutos. Retirar la sartén del calor y colocar la mantequilla clarificada en un pequeño bol para que se enfríe.

Colocar una rejilla en posición media en el horno y precalentar éste a 165º. Enmantecar un molde de 20x20 cm y reservar.

En un bol, tamizar juntos la harina, la levadura y la sal. Reservar.

Una vez que la mantequilla oscura esté fría, mezclarla con el azúcar moreno y el azúcar granulado, con la ayuda de una cuchara de madera.

Mezclar los huevos con la vainilla y el zumo de limón y añadirlo a lo anterior.

Una vez mezclados los huevos con la mantequilla y los azúcares, añadirlo a los ingredientes secos y batir justo hasta que esté incorporado.

Verterlo en el molde preparado y alisar la superficie con la ayuda de una espátula de silicona.

Hornear hasta que al insertar un palito, éste salga limpio, alrededor de 40 minutos.

Transferirlo a una rejilla y dejarlo enfriar completamente.

Si se desea, con un colador fino, espolvorear la superficie con azúcar glacé.

Cortar en porciones de 5x5 cm.

Mantener en un recipiente hermético a temperatura ambiente durante 3 días.

Si quieren ver los blondies de Bea, pinchad aquí.