Aperitivos para la Navidad I... Gulas con salsa de aguacate

diciembre 02, 2009

30 TENTACIONES
Se van acercando con pasos rápidos, los días de Navidad. Cenas, fiestas, regalos, compartir con las familias... Días de mucho ajetreo y de prisas. Días de compras y de comidas familiares, cenas con amigos... En la Navidad, casi todo gira en torno a la comida. Se cocinan las recetas especiales, esas que solo se hacen una o dos veces al año, las especialidades de la casa. Se come lo que en muchos hogares no se come durante el año y no miramos en la gran mayoría de las ocasiones, el precio.

En casa, desde hace unos años decidimos hacer una cena más ligera. Son fijos el buen jamón ibérico, las gambas y langostinos, el queso y demás embutidos ibéricos. El cabrito o el cordero. Una gran olla de caldo de gallina para que el día de Navidad nos tomemos una buena sopa de picadillo, con sus trocitos de jamón, su huevo duro y sus picatostes de pan.

Hay cosas que cambian. Por ejemplo, los chipirones rellenos se han convertido en un plato fijo en casa de mis padres, para la cena de Nochebuena. Y en el día de Reyes, se comen albóndigas. La verdad es que las cenas en casa, no son nada ligeras...

A lo que iba. Hace unos 3-4 años decidimos hacer una cena diferente y algo innovadora. Prescindimos de muchos de nuestros entrantes habituales y sólo se sirvió un seguno plato. ¿Cuál fue la innovación? Una mesa llena de pintxos, cucharitas, brochetas, verrines y otras pequeñas tentaciones.

Gulas con salsa de aguacate

Gulas congeladas
Mayonesa en cantidad suficiente
1 aguacate
2-3 dientes de ajos
Sal
Zumo de limón
Aceite de oliva

Pelar y laminar los ajos muy finamente. Ponerlos en un pequeño cazo con el aceite de oliva frío y dorarlos a fuego medio hasta que estén crujientes. Sacarlos del aceite caliente y colocalos sobre papel de cocina para que absorba el exceso de grasa. Reservar.

Hacer una salsa con la mayonesa y el aguacate. Triturar con la batidora añadir el zumo de limón y rectificar de sal. Reservar.

Calentar 2 cucharadas del aceite que hemos usado para dorar los ajos, en una sartén y saltear las gulas. Dejarlas enfriar ligeramente y mezclar con la salsa de aguacate.

Servir en cucharillas de presentación y decorar con las láminas de ajo crujiente.

Calabazas, el mirador del fin del mundo y el Teide...

noviembre 17, 2009

47 TENTACIONES

No me he vuelto apocalíptica, aunque más de uno podría pensar que esto es el fin del mundo, después de ver como ha llovido en la isla de Tenerife en las últimas 24 horas. Aquí también ha llovido, pero menos. Caen cuatro gotas y la ciudad se colapsa. No estamos preparados para lluvias como éstas apesar de que se repiten un año sí y otro también. Las casas no están acondicionadas pero las calles, laderas o barrancos, tampoco. El agua corre por donde nunca debió dejar de correr.

Cosas del otoño. El año pasado, durante el mes de octubre, la calabaza fue la absoluta protagonista de este blog. Este año, y con la organización del AIG 2009, no había podido dedicarle ni una sola receta a esta hortaliza que me parece absolutamente fabulosa. Prometo tres. Tres recetas a las que hay sumar a las ofrecidas el año pasado...
En esta ocasión elegí unos cupcakes de calabaza con cobertura de queso especiado. Si, ya sé que los cupcakes se han puesto de moda y que no hay pastelería cool que se precie, que no los tenga en sus vitrinas. Pero sinceramente, a mi, me encantan. Tengo que reconocer que no todos los cupcakes me gustan. Veo en internet cientos de cupcakes a la semana y la verdad es que me quedo con un blog de entre todos los que visito, Cupcake BakeShop Blog de Chokylit. De él, me gusta todo, me gustan los ingredientes que utiliza. Té verde, wasabi, mermeladas o chococolate blanco. Y me entusiasma cómo combina los mismos. Me declaro admiradora de sus coberturas, frostings y decoraciones. Me sorprende su cretividad en un bizcochito de apenas 4 cm de alto pero que aglutina a todo el pret-a-porter de la pastelería y repostería.

Las opciones son infinitas y siempre sorprendentes pero confieso que no me gustan excesivamente recargados. Cuanto más simples mejor...

La calabaza la compré en el Mercadillo de Santa Brígida. Y con las prisas, olvidé hacerle las fotos que me ayudasen a ilustrar esta entrada. Tengo que darle las gracias a Bee, de Beemade por haberme dado la oportunidad de publicar estas preciosas calabazas amarillas, recolectadas en la isla de La Palma, por un amigo suyo. Bee tiene un blog precioso y lleno de creatividad y sensibilidad. Es el blog de Alberta, su "cachorra", de su crecimiento, de sus descubrimientos y de su mirada del mundo. No dejéis de visitarla porque seguro que os encantará.

Esta semana, también hubo paseo. Buscamos y seguimos la senda de las castañas. El clima acompañaba. Una temperatura suave y agradable, nada que ver con el frío de la semana anterior. Subimos desde la zona de medianías de la isla hasta los pueblos de Tejeda y Artenara para llegar hasta el Parque Natural de Tamadaba, una de las zonas vírgenes de la isla, con flora y fauna en peligro de extinción. Se puedo salvar milagrosamente del incendio que asoló la isla hace unos años.

Tamadaba es mágico. Espacio natural que pasa por ser el enclave mejor protegido de Gran Canaria. Lugar de residencia de pinos centenarios, aunque en estos ultimos años y debido a temporales de vientos huracanados, algunos han caido. En días claros, Tamadaba te ofrece una vista espectacular del pico del Teide, desde lo que nos gusta llamar el Mirador del Fin del Mundo. Cuando te asomas a los acantilados parece que más allá no vas a encontrar nada y la altura sobre el nivel del mar es impresionate. Se puede ver desde la Villa de Agaete hasta La Aldea de San Nicolás.

Lo mejor, es que en Tamadaba puedes escuchar el silencio.

Los cupcakes son ligerísimos, nada que ver con muffins pesados. Poco dulces y ligeramente más especiados de lo que estamos acostumbrados pero la verdad es que han volado. Todavía queda uno en la cocina. Cuando termine de escribir, me voy a levantar y comérmelo.


Cupcakes de Calabaza con Cobertura de Queso Especiado
Cupcakes from the Primrose Bakery, Martha Swift & Lisa Thomas

Para los cupcakes

110 gr de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente
100 gr de azúcar moreno
100 gr de azúcar blanquilla granulado
2 huevos grandes
1/2 cucharadita de extracto de vainilla
100 gr de puré de calabaza asada
245 gr de harina de trigo simple
1/2 cucharadita de polvo de hornear
1/2 cucharadita de canela molida
1/2 cucharadita de jengibre molido
125 ml de buttermilk, o suero de leche (también podemos elaborarla de manera casera con 120 ml de leche entera a la que añadiremos 1 cucharada de zumo de limón, mezclar y dejar reposar unos 5 minutos)

Precalentar el horno a 160ºC y engrasar una bandeja para magdalenas o muffins con mantequilla y espolvorear con harina. Retirar la harina sobrante.

En el bol de la amasadora y con el accesorio de pala, esponjar la mantequilla junto con los dos tipos de azúcar, hasta que la mezcla esté suave y de color pálido. Nos puede llevar unos 3-5 minutos. Añadir los huevos, de uno en uno y el extracto de vainilla, mezclando bien después de cada adicción. Añadir el puré de calabaza y mezclar hasta que los ingredientes se integren bien.

Tamizar la harina junto con el polvo de hornear, la canela y el jengibre. Añadir un tercio de la mezcla de harina a la masa cremosa hasta que esté bien mezclado, añadir la mitad del suero de leche o buttermilk, un tercio de la harina, la mitad restante del buttermilk y la harina restante. Mezclar bien.

Verter cuidadosamente la masa en los moldes de magdalenas, hasta aproximadamente 2/3 de capacidad. Hornear durante 25 minutos o hasta que hayan crecido y estén dorados. Sacar del horno y dejar enfriar sobre una rejilla.

Para la cobertura de queso crema especiado

175 gr de queso crema
450 gr de azúcar glacé, tamizado
125 gr de mantequilla sin sal, a temperatura ambiente
1/4 cucharadita de canela molida
1 pizca de clavo molido

Colocar los ingredientes en el bol de la amasadora y mezclar hasta que la cobertura esté suave y de color suave.

Esta cobertura de queso crema se debe conservar en el refrigerador al contener queso crema. Para reutilizarla, simplemente dejarla a temperatura ambiente unos minutos y batir enérgicamente.

Una vez que los cupcakes estén completamente fríos, cubrirlos con la cobertura de queso crema especiado y los decoramos con canela molida, nuez moscada o azúcares de colores.

Un bizcocho, un paseo y la búsqueda del otoño...

noviembre 08, 2009

44 TENTACIONES

Tengo pocos fines de semana. Bueno, en realidad, tengo los mismos que todo el mundo, exactamente 52, pero teniendo en cuenta los que trabajo, me quedan libres 1 de cada 5. Viernes, sábados y domingos que me saben a poco. Viernes, sábados y domingos que son aprovechados al máximo.

Pero también existen fines de semanas incompletos. Como éste. Salí de trabajar el sábado por la mañana, llegué a casa, me metí en la cama y me dormí. Desperté a las 12:30. Tiempo justo para una ducha que me despejase, unos vaqueros, botas y un abrigo.

Me voy en busca del otoño!!


Es noviembre y en la isla todavía hace calor. Durante la semana hubo pequeños signos de cambio. Viento, nubes, alguna que otra gotecita de lluvia aislada... Y ayer, por fín, cambió realmente el tiempo. Partimos desde una de las zonas más bonita de la isla, el barranco de Guayadeque. Situado en el municipio de Ingenio, llega hasta la Caldera de los Marteles por un camino de tierra. Subimos a las cumbres de la isla, hasta el Pozo de las Nieves y la Cruz de Tejeda y nos encontramos con el otoño, con el frío, con las hojas caídas y con la niebla. También con las castañas, con el musgo en los árboles y con las sopas calentitas. Nos sentamos a comer una parrillada de carne. A nuestra espalda, la barbacoa, nos calentaba ligeramente y nos reconfortaba.

Cojimos castañas en el mismo lugar donde estuvimos con Bea y Antonio el año pasado. Si las de entonces eran pequeñas, las de este año tenían un buen tamaño.

Pero pasamos frío, mucho frío.


Cuando llegamos a casa, lo que más nos apetecía era tomarnos algo calentito. Las opciones fueron café con leche y chocolate. Pero faltaba algo dulce. Durante la semana había hecho un bizcocho, un queque como decimos en la isla, para que Carlos se lo llevase de merienda al cole. El típico bizcocho de mantequilla con un toque de vainilla y algo más, nata agria o sour cream. En realidad, la nata agria atenúa el intenso sabor de la matequilla y le aporta una textura más densa y compacta al bizcocho.

Aunque hubo algún duendecillo que quiso comerse su bizcocho antes de tiempo!!


Sour Cream Pound Cake
Modern Classics Vol. 2. Donna Hay

250 gr de mantequilla, a temperatura ambiente

200 gr de azúcar
400 gr de harina simple de trigo
6 huevos
1 cucharadita de extracto de vainilla
240 gr de nata agria
1 y 1/2 cucharadita de polvo de hornear

Precalentar el horno a 160ºC. Enmantecar y enharinar un molde alargado. Forrarlo con papel de hornear y enmantecarlo también.

Poner la mantequilla a temperatura ambiente y el azúcar en el bol de la amasadora y batir con el batidor plano hasta obtener una mezcla cremosa y de color pálido. Añadir el extracto de vainilla.

Añadir los huevos uno a uno y la nata agria. Mezclar bien.

Tamizar juntas la harina y el polvo de hornear. Añadir la mezcla de harina a la masa batida del bol y mezclar hasta que se obtenga una mezcla homogénea y cremosa.

Verter la mezcla en el molde preparado y meter en el horno. Hornear durante unos 45 minutos o hasta que al insertar un cuchillo, éste salga limpio.

Dejar enfriar unos 5 minutos en el molde, sacar e éste y dejar enfriar completamente sobre una rejilla.