CINNAMON ROLLS, dedicados a Bea...

agosto 01, 2008

18 TENTACIONES
Cuando Bea estuvo en NY, me trajo una delicatessen, canela vietnamita. Unos días antes, durante mi navegación por internet, había leído en el blog de Nek0, La Nek0cina, que se había quedado sin su preciada canela vietnamita y que la pedía a EEUU, concretamente a Penzey´s. Ni corta ni perezosa, le mandé el enlace a Bea y como siempre se nos antojan las mismas cosas pues nos lanzamos a conseguir la preciada canela vietnamita.


Unos días después de su llegada de NY, me llegó a casa el paquete. Una bolsa entera de canela vietnamita para mí solita. Haciendo la planificación de los retos, le propuse hacer los cinnamon rolls que vienen en el libro El aprendiz de panadero, de Peter Reinhart. Y la elección no pudo ser más acertada. El aroma que inunda la casa, cuando los bollos se hornean, es lo suficientemente embriagador como para llegar a marearte. Aunque su sabor es un poco más fuerte que el de la canela convencional y deja un gusto ligeremente salado al final, que la hace sumamente apetecible.

La canela convencional es más dulce. Esa que le encantaba comer a mi abuelo en el arroz con leche o en las natillas o en la leche rizada.

Me surgió la curiosidad ante la variedad vietnamita de la canela, igual que me pasó con la vainilla…

La canela es una de las especias más conocidas desde la antigüedad. El árbol de la canela (Cinnamomun zeylanicum) pertenece a la familia de los laureles y es nativo del continente asiático, más concretamente de Sri Lanka (la antgua Ceilán). Se solía confundir con la Cassia, también llamada canela china, aunque el sabor de ésta última es ligeramente dulce y con un toque final amargo y astringente. Es indispensable en la cocina china.

Actualmente, el mayor productor de canela sigue siendo Sri Lanka seguido de las Islas Seychelles, aunque también se cultiva en Brasil, Birmania, India, Indonesia.

El árbol de la canela es de hoja perenne y puede alcanzar los diez metros de altura. La especia es la corteza interna que se extrae pelando y frotando las ramas. Las cortezas se enrollan unas dentro de otras hasta formar una barra de aproximadamente un metro de largo. Se dejan secar al sol, lo que hace que se curven hacia dentro.

La canela se recoge durante las estaciones de lluvia, en Sri Lanka, entre los meses de mayo, junio, y octubre y noviembre.

En la cocina, la canela se usa en rama y molida, y combina muy bien tanto en platos dulces como salados. Dá un toque especial al cordero cocinado al estilo marroquí, acompaña muy bien frutas en los rellenos de carnes y aves, a los platos de arroz, a postres diversos como las compotas de frutas, dulces de chocolate… Las bebidas calientes como el chocolate y el café saben deliciosos con canela. Hoy en día también se emplea en la producción de los refrescos de cola.

La cassia, sin embargo, proviene del árbol siempre verde del laurel. Su sabor resulta dulce y aromático. Es uno de los ingredientes de la mezcla china de cinco especias, es más barata que la canela, lo que la convierte en más popular.

Para su conservación, conviene mantener la canela en un recipiente cerrado, en lugares oscuros y secos.

Cinnamon Rolls
Receta de El Aprendiz de Panadero, Peter Reinhart, pág 129-132.

Ingredientes:

90 gr de azúcar granulado
7 gr de sal
80 gr de mantequilla a temperatura ambiente
1 huevo batido
Ralladura de un limón
450 gr de harina de panadería
6 gr de levadura seca de panadería
260-300 ml de leche a temperatura ambiente
115 gr de canela azucarada (6 ½ cucharadas de azúcar y 1 ½ de canela molida
Glaseado blanco

Elaboración:

Amalgamar el azúcar, la sal y la mantequilla a velocidad media en un robot de cocina con el accesorio de palas, o hazlo a mano con una cuchara grande de metal y un cuenco). Incorpora el huevo y la ralladura de limón y remueve hasta que esté bien mezclado. Añade la harina, la levadura y la leche. Mezcla a velocidad lenta hasta que la masa forme una bola. Cambia el accesorio y pon el de amasar y aumenta la velocidad hasta un nivel medio. Amasa unos diez minutos, o hasta que la masa esté sedosa y fina, adherente pero no pegajosa. Puede que haya que añadir más harina mientras se amasa para conseguir esa textura. La masa debe superar la prueba de la membrana y registrar de 25 a 27 ºC. Engrasar ligeramente un cuenco grande con aceite y pasar la masa al cuenco, dándole vueltas para que quede completamente engrasada. Tapar con film de cocina.

Dejar fermentar a temperatura ambiente unas dos horas o hasta que doble su tamaño.

Rociar la encimera con un pulverizador de aceite y colocar la masa encima. Dar forma a los bollos. Estirar con un rodillo, enharinando por encima la masa para que no se pegue el rodillo. Formar un rectángulo de 1,5 cm de espesor y de 35x30. Espolvorea con el azúcar con canela sobre la superficie de la masa y enróllala como si fuera una espiral. Con la juntura hacia abajo, cortar la masa en trozos iguales.

Forrar una o más bandejas con papel de horno. Colocar los bollos dejando un pequeño margen entre ellos, de modo que no se toquen pero queden cercas unos de otros.

Dejar reposar de 75 a 90 minutos a temperatura ambiente, o hasta que los bollos se toquen y casi hayan doblado su tamaño. También puedes retardar la fermentación secundaria de los bollos en la nevera hasta dos días, sacando las bandejas de la nevera 3 o 4 horas antes del horneado.

Precalentar el horno a 175ºC, con la bandeja en posición intermedia.

Hornear los cinnamon rolls de 20 a 30 minutos, o hasta que queden dorados.

Dejar enfriar sobre la bandeja unos 10 minutos y luego echar el glaseado blando por encima mientras estén templados, pero no calientes. Sácalos de la bandeja y ponlos a enfriar.

Glaseado blanco:

Azúcar Glacé
Leche tibia
1 gota de esencia de naranja o limón

Mezclar todos los ingredientes hasta obtener una pasta de textura fluida. Verter sobre los bollos con la ayuda de un tenedor.

Como siempre, los cinnamon rolls de Bea, aquí.

FILIBERT GATEAU AND PRALINE BUTTERCREAM...o como terminar realmente desesperada!!

julio 30, 2008

12 TENTACIONES

Creo que de esta no vuelvo a hacer una tarta llena de cremas y de capas durante mucho tiempo. Aunque sé que no voy a poder cumplir mi palabra, sea cual sea el próximo reto de las Daring Bakers, me meteré en ello directamente de cabeza. Realmente se aprende muchísimo y sobre todo se prueban las capacidades y en mi caso la paciencia de cada uno.
Al descubrir a principios de mes cuál era el reto de este mes me quedé un poco sorprendida. Otra tarta!!! Teniendo en cuenta que recientemente se habían hecho el opera cake y la perfect party cake (reto en el que no participé puesto que todavía no era miembro; si, miembro), pensé que se optaría por otro tipo de técnica para no ser muy repetitivos.
Tengo que reconocer que no me hacía mucha ilusión este reto, pero aún así nos pusimos manos a la obra.
El reto de este mes, era un reto más bien invernal por el fruto seco utilizado tanto en el bizcocho como en la crema: las avellanas. Además requería de un baño de chocolate (la cosa se va animando). Sólo un apunte más, esta tarta debía ser redonda pero no me apetecía hacerla de esta forma así que opté por hacer el bizcocho en forma de plancha.
Nuestra anfitriona de este mes, Cris del blog Mele Cotte, nos propuso esta tarta de praliné de avellanas sacada del libro Great Cakes de Carol Walters.

Filibert Gateau with Praliné Buttercream
Tarta de Avellanas y Crema de Praliné
Genovesa de avellanas
200 gr de avellanas tostadas y repeladas
65 gr de harina de repostería, tamizada
2 cucharadas soperas de maicena
7 yemas de huevo grandes
225 gr de azúcar granulado, dividido en 55+170 gr
1 cucharadita de extracto de vainilla
½ cucharadita de ralladura de limón
5 claras de huevo grandes
50 gr de mantequilla
Colocar una rejilla en el tercio inferior del horno y precalentar éste, a 180ºC. Engrasar y enharinar un molde redondo de 24 cm de diámetro.
Triturar las avellanas junto con la harina y la maicena durante 30 segundos, hasta lograr un polvo fino. Reservar a un lado.
Poner las yemas en el bol de la mezcladora con el accesorio batidor y batir hasta que hayan espesado un poco y su color sea pálido, alrededor de -4 minutos, a velocidad media-alta. Añadir lentamente los 170 gr de azúcar. Cuando se termine, la mezcla ha de ser espesa y cremosa. Añadir la vainilla y la ralladura de limón. Mezclar y reservar.
Poner las claras de huevos en un bol grande y limpio y batir a velocidad media hasta que estén montadas a punto de nieve. Aumentar la velocidad a media-alta y añadir lentamente el resto del azúcar, durante 15-20 segundos. Continuar batiendo otros 30 segundos.
Añadir la mezcla de yemas y mezclar durante 1 minuto.
Poner la mantequilla tibia en una jarra medidora.
Pasar la mezcla de avellanas y nueces a través de un tamiz para evitar que los trozos más grandes, pasen al batido del bizcocho. Mezclar con movimientos envolventes y añadir la mantequilla poco a poco, evitando que el batido baje.
Con la ayuda de una espátula, verter la preparación sobre el molde preparado y hornearlo durante 30-35 minutos. Retirar del horno y dejarlo enfriar sobre una rejilla durante 5 minutos.
Retirar el molde y dejarlo enfriar por completo.
Jarabe de Ron Añejo
250 ml de agua
55 gr de azúcar
2 cucharadas de ron añejo
Poner el agua y el azúcar en un cazo y llevarlo a ebullición. Hervir por espacio de 5 minutos. Retirar del calor y añadir el licor. Dejar enfriar antes de utilizarlo sobre el bizcocho.
Crema de praliné de avellanas
Comenzamos preparando la pasta de praliné de avellanas:
125 gr de avellanas tostadas y peladas
150 gr de azúcar
Ponemos el azúcar en un cazo de fondo pesado y lo ponemos a fuego lento durante 10-20 minutos, hasta que el azúcar comience a derretirse por los bordes. No remover el azúcar. Retirar el cazo si fuera necesario para evitar que el azúcar se queme. Pincelar las paredes del cazo con agua para retirar los cristales de azúcar.
Cuando el azúcar esté completamente derretida y tenga el color del caramelo, retirar del fuego y añadir las avellanas. Mezclar bien con la ayuda de una espátula de madera. Regresar al fuego y mezclar hasta que las avellanas estén completamente cubiertas.
Verter sobre una bandeja cubierta por un Silpat y dejar enfriar.
Una vez frío, romper en trozos y poner en el vaso de la batidora. Triturar hasta lograr una pasta ligeramente untuosa. Reservar.
Crema de mantequilla con merengue suizo:
4 claras de huevos
170 gr de azúcar
340 gr de mantequilla sin sal
1 cucharada de extracto de vainilla o media vaina
Poner las claras de huevo en el bol de la mezcladora y batir con el accesorio batidor hasta montarlas a punto de nieve. Colocar el bol sobre un cazo con agua hirviendo, asegurándonos que el bol no toque el agua. Añadir el azúcar poco a poco, añadiéndola de dos en dos cucharadas. Continuar batiendo hasta que las claras estén calientes y el azúcar se haya disuelto. La mezcla debe ser como las nubes de golosina.
Retirar y continuar batiendo hasta que la mezcla se enfríe. Reservar.
En un bol aparte, esponjar la mantequilla durante unos 40-50 segundos. Añadir la mantequilla, cucharada a cucharada, a la mezcla de claras y batir a velocidad media-alta. Añadir la vainilla.
Enfriar unos 15 minutos antes de usar
Una vez que tenemos la crema de mantequilla hecha, añadimos 1/3 de la pasta de praliné de avellanas que previamente habíamos hecho y una cucharada de ron añejo.
Mantener en la nevera hasta su uso.
Glaseado de albaricoque
170 gr de mermelada de albaricoque
1 cucharada de agua
Poner la mermelada y el agua en un cazo y llevar a ebullición lentamente durante 2-3 minutos. Retirar del fuego y pasarla a través de un tamiz para retirar los trozos más grandes. Con una brocha, pintar la superficie del bizcocho mientras éste esté todavía tibio.
Glaseado de chocolate
170 gr de chocolate negro de cobertura 70%
170 ml de nata líquida 35% de MG
1 cucharada de jarabe de glucosa
Trocear el chocolate y ponerlo en un bol.
Poner la nata en un cazo y llevar a ebullición junto con el jarabe de glucosa. Verter sobre el chocolate y mezclar hasta que todo el chocolate esté derretido. Reservar.
¿Cómo montamos la tarta?
Dividir el bizcocho en tres partes y mojar cada una de ellas con el jarabe de ron añejo.
Poner la crema de avellanas en una manga pastelera provista de una boquilla grande y ponerla sobre la primera capa de bizcocho. Hacer lo mismo con la segunda capa de bizcocho.
Colocar la tercera capa de bizcocho y limpiar los bordes de la tarta.
Pintar con el glaseado de albaricoque.
Colocar la tarta sobre una rejilla, y ésta a su vez, sobre un bol limpio. Verter con la ayuda de un cucharón el chocolate y con una espátula distribuirlo por toda la tarta.
Enfriar 20 minutos antes de servir.

CLAFOUTIS DE CEREZAS Y CHOCOLATE NEGRO

julio 25, 2008

10 TENTACIONES

Este verano parece que tengo fijación con las cerezas. Tengo en mi lista de pendientes hacer una mermelada de cerezas y cerezas en almíbar, como si fueran las griotines, en un almíbar denso y con un toque de licor. Pero parece que se han aliado en mi contra.

Incluso, a principio de la temporada compré dos deshuesadores de cerezas (uno para mí y el otro para mi hermana cibernética, Bea), y esperaba con impaciencia el momento de poder estrenarlo.

Generalmente, compro la fruta en un mercadillo agrícola local, donde suele tener mayor calidad y menor precio que la que se pueda comprar en los supermercados y grandes superficies. Pero exceptuando las fresas, no he encontrado cantidad suficiente de cerezas a un precio razonable para realizar estas dos delicias, que de sólo nombrarlas, se me hace la boca agua.

No se pueden imaginar mi sorpresa al ir a casa de una de mis tías y encontrarme en la cocina un enorme frutero lleno de las codiciadas cerezas. Sin pensarlo mucho, pero como casi siempre, me llevé un par de ellas a la boca. Estaban riquísimas!!!!

Tenían un sabor entre dulce y amargo que las hacían muy apetecibles, y su color era oscuro, casi negro. Volví a meter la mano en el frutero e inmediatamente salí a la terraza a preguntar de dónde habían salido esas cerezas. Ni que deciros que me faltó tiempo para pedir o mejor dicho robar, un buen puñado de ellas para hacer un clafoutis.

Bea y yo, ya habíamos comentado la posibilidad de que uno de nuestros retos fuese precisamente, la realización e un clafoutis, pero en esta ocasión no recurrimos a ninguno de nuestros libros en común, sino que nos aventuramos en internet.

Como siempre, he intentado averiguar al máximo el origen, la historia y la tradición de este soleado postre.

El clafoutis es un postre tradicional francés que se realiza tradicionalmente con cerezas, aunque la adicción de otras frutas no resta presencia ni sabor al plato.

La masa es una mezcla de huevos, azúcar, leche, nata y harina a la que se le pueden añadir aromatizantes como licor, extracto de vainilla o ralladura de limón o naranja.

Elegí para mi receta la combinación de cerezas y chocolate y me falta deciros que fue deliciosa. Al enano le encantó su postre tibio de chocolate bien espolvoreado de azúcar glacé.

Clafoutis de Cerezas y Chocolate Negro
Receta de La Tartine Gourmande

Ingredientes:

120 gr de cerezas
2 huevos
30 ml de leche
30 gr de maizena
60 gr de harina
50 gr de chocolate negro 70%
50 gr de mantequilla
60 gr de azúcar moreno
Azúcar glacé para espolvorear

Elaboración:

Precalentar el horno a 180ºC.
Deshuesar las cerezas, si se desea, y ponerlas en una fuente para el horno.
Mezclar en un bol, uno de los huevos junto con 30 gr de azúcar, la leche y 30 gr de harina, intentando no introducir mucho aire al batirlo.
Derretir el chocolate al baño maría junto con la mantequilla. Reservar.
Mezclar el huevo restante, con el azúcar, el resto de la harina y la maizena. Añadir el chocolate y mezclar bien. Unir las dos preparaciones y verter la masa resultante sobre las cerezas.
Hornear durante 20 minutos.
Cuando saquemos la fuente del horno, dejarla entibiar un poco antes de espolvorear con el azúcar glacé.

Bon Appetit!!
El clafoutis de Bea, pincha aquí.